Prometí no volver a escribir sobre J., pero hoy, masomenos, me toca hacerlo. Mi promesa ahora es una certeza: ni me gusta, ni me interesa. En diciembre, cuando vi que volver estaba más difícil de lo que creía, corté todo lo que tenía de antes. Me quedé con N. y nada más. Me di cuenta de que los amigos que habían llegado por J. eran de él. Lo único que hice fue dejar de salir y sacarlos de facebook. Muy simple en realidad. Cuando no estuve más ahí, dejaron de pensar en mí. Las llamadas que he recibido en todo este tiempo no han sido más de diez y cumplir años me llenaba de miedo. Nadie me va a felicitar. No va a ser como siempre. Estoy sola.
Fue mejor que siempre. Tranquilo y bonito. Me iba a hacer la machita pero mucha gente me felicitó. Y eso fue hermoso. Además, me he di cuenta de que con la gente que se fue también llegó mucha más: I., Lorena, Melisa, Miguel, Diana, Sergio, Merme y Sebitas. David que corrige lo que escribo. Jorge que me dice cariño. Es una lista bonita que hoy, con mis felicitaciones de cumpleaños, se hizo más grande.
Empezó con el mensaje de Cristiana. Me decía que me quedara young, wild and happy, como ella me conoció. Termina conmigo diciendo gracias.



![1. Uno que leyó de una sentada
[Una anotación inicial: Quiero dedicar este triunfo sobre mi pereza a @e_duperly. Su blog me motivó a iniciar este viaje por mi intelecto (y a cruzar los dedos para tener más de 30 libros leídos).]
Una vez saqué El Principito de la biblioteca de la Alianza Francesa y me lo leí completico. Sin moverme de la silla. Pero como esa es respuesta de reina, no cuenta. Voy a hacer trampa: Uno que se leyó en una sentada y media.
Primero estaba el mar de Tomas González. Lo empecé sentada afuera del Euro mientras mi mamá me recogía y lo terminé el mismo día (o al otro) por la noche. Sentada y media. Pero ese libro me dejó como quieta entonces lo pueden juntar en una sola. Lo amé. El primer libro que compré de Tomás González fue Abraham entre bandidos, lo compré porque estaba de moda en la feria del libro, pero solo me lo leí el mes pasado, después de cargarlo un año en bolsos y leerme el primero de Tomás.
O por chiquito, o porque quería impresionar a I. con mis lecturas, terminé Primero estaba el mar de una. Y ese libro me puso a pensar en Manuela, me llenó de angustia y no me dejó dormir, pero, por más bobo que suene, fue una angustia que al final disfruté. Cuando estaba quieta y no podía dejar de pensar en lo que sintió J. cuando se estaba muriendo. En lo que pensó Manuela cuenta le pasó eso. Una tristeza cercana. Compartida.](http://25.media.tumblr.com/tumblr_lvgj4oMsTO1qesvjlo1_500.jpg)


